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Está sucediendo…, Geografía…. Fascinado por la Historia del Arte

La primera fase de Construcción de la Mezquita de Córdoba. Abd-al-Rahman I

La mezquita de Córdoba, es una obra compleja, resultado de las diversas actuaciones en una sucesión de diversas fases de construcción. La primera de ellas durante el emirato de Abd al Rahman I (756-788) iniciada en el año 784 se realiza hasta el año 786. Lo que ha llegado a nuestros días, lo ha hecho a causa de las ampliaciones, como una reducida parte de la misma algo desvirtuada. Estudios arqueológicos e investigaciones, señalan que esta primigenia mezquita se construyó tras los acuerdos con la comunidad mozárabe mediante los que Abd al Rahman I obtiene el espacio necesario para la construcción de ésta. Hasta entonces, habían compartido junto a los cristianos mozárabes algunos edificios, caso de la iglesia de San Vicente, pero no es hasta el año 786 que se empieza a utilizar la nueva mezquita. Peculiarmente es una mezquita que no se orienta a La Meca, sin que conozcamos las motivaciones de ésta inusitada orientación, que lo hace al sur, lo parece más plausible, es que la mezquita tenía que adaptarse a un espacio previamente existente, la Basílica de San Vicente, y encajar en un entramado urbanístico preestablecido que estaba allí desde la época romana. En la construcción de la mezquita no pasaron por alto una serie de consideraciones alrededor de las tradiciones y costumbres romanas y visigodas arraigadas, como fundamentos de legitimación que favorecieran la exaltación de la figura del emir. Por ello el arquitecto va adaptar esta visión cultural a las necesidades de culto del islam mediante la conjunción de las técnicas clásicas constructivas que conocía.

Esta primera fase constructiva, durante el primer emirato omeya de Córdoba, aparece con una tipología hipóstila donde la cubierta sostenida por numerosas columnas, con un patio, consta de la sala de oración dividida en once naves perpendiculares al muro de quibla y un mihrab arquitectónico, hoy desaparecido del que se conoce por testimonios de la época, con una configuración exterior cuadrada y un interior semi o circular.

La construcción se realizó con materiales de acarreo para las columnas y capiteles; con un diseño de arquerías como combinación de influencias romana, visigoda, bizantina y omeya oriental. El sistema de alzado se eleva mediante dobles arcos siendo el superior de medio punto y el inferior de herradura incorporando la tradición de la arquitectura romana y visigoda, como antes se ha mencionado, introduciendo otro elemento proveniente de la arquitectura bizantina como es la alternancia de las dovelas de piedra y ladrillo. Este singular hecho va significar la primera evidencia que tenemos del uso del ladrillo como material constructivo y decorativo, de gran trascendencia ya que conformará un elemento en lo que posteriormente se denominará “arte mudéjar”  que tiene sus antecedentes del ‘opus mixtum romano’ en oriente desde tiempo atrás. El techo se construyó con madera de pino con un sistema de cobertura de tejados a doble vertiente para que el agua de las lluvias fuera conducida hacia el patio y fuera de la mezquita.

Se puede concluir, que en esta primera fase, su característica más destacable y original es que sus once naves están separadas por hileras de arcos sobre columnas, el espacio está dividido en doce intercolumnios que descansan sobre ciento veinte columnas, y que las arcadas de las naves se dirigen al muro de la qibla, presentando un planteamiento basilical distinto al de la Mezquita Omeya de Damasco. En cuanto a los muros perimetrales del edificio, de los que se conserva parte de un sector occidental, se construyeron de piedra caliza con sillares dispuestos a soga y tizón reforzados por contrafuertes como pequeñas torres y rematadas por almenas escalonadas de tradición oriental. Con la muerte de Abd-al-Rahman I (788), su hijo Hixem I, fue el que encargó levantar el primer alminar de la Mezquita, de planta cuadrangular, y fue también quien se encargó de construir las galerías del patio para la oración de las mujeres junto a la primera pila de abluciones.

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Crisis y hundimiento del reino visigodo. Formación de al-ándalus de al-ándalus

Las causas de la crisis

El fracaso de Wamba, que en el 680 se vio obligado alejar el trono a Ervigio, considerado un instrumento de la aristocracia, marco el triunfo de esta. El XIII Concilio de Toledo  de 683, otorgaba a la aristocracia inmunidad y participación, onerosa en el fisco y el patrimonio regio. Ervigio (680-687) hizo una reelaboración legal aún más favorables a las altas capas de la sociedad. Desde este reinado, se diluye el poder monárquico, así la fragmentación del poder la pérdida de los bienes fiscales del Estado, y las disputas continuas marcan la situación de los últimos reinados.

A finales de siglo había crisis económica, pestes y hambrunas, se agravó la situación de los judíos, acusados de conspiración, por lo que fueron perseguidos en 694, según señala el XVII Concilio de Toledo.

Los últimos años fueron una anarquía, el hijo de Witiza, Agila II, a quién aquél quiso asociar al trono, fue depuesto por la aristocracia, y en su lugar auparon al trono a Rodrigo, pero éste no logró contar con todos los apoyos del reino.  Por tanto había un clima de guerra civil entre los partidarios de Witiza, que proponían a Agila II como rey, y los partidarios el rey Rodrigo, por otro lado, no aceptado por todos.

Elizabeth B.

Cuando los musulmanes desembarcaron en Gibraltar en 711, no se encontraron en frente con un Estado fuerte y unitario, sino con un reino dividido y desintegrado, y con una sociedad desanimada, despegada de una aristocracia sangrante, y empobrecida.

Lucy A.

Conquista musulmana de Hispania y formación del Emirato Dependiente.

La conquista de la península por los musulmanes, aparece como la continuación de un proceso de expansión iniciado con la muerte de Mahoma y que había llegado hasta el Magreb. en esta región la población beréber se hallaba adherida, a principios del siglo VIII, al Califato de Damasco, pese a que tenía entonces un contenido étnico árabe, como correspondía a la región de origen del Islam. 

desde el Magreb, y tras algunas expediciones de saqueo en la zona del estrecho, desembarcó Tariq, el beréber en el 711 en la zona llamada luego ‘Yabal Tariq’ monte d Tariq (=Gibraltar). Con un contingente de 10.000 beréberes y árabes, derrotaron en la denominada ‘Batalla del Guadalete’. 

Así comenzaba la conquista musulmana de la península, en el 712 Musa iba Nusayr entraba con 18.000 árabes que conquistaron las principales zonas. al final de la década el control sería muy efectivo. Las causas que promovieron, las que facilitaron, y las que concurrieron simultáneamente fueron variadas, algunas discutidas, por la naturaleza de las fuentes, tato cristianas como musulmanas, por la ambigüedad con la que que se pueden interpretar. de esta forma el mencionado ambiente de guerra civil que enfrentaba a la aristocracia visigoda; la exhausta situación de los campesinos y el pueblo llano, por las epidemias y la hambruna desde finales del siglo VII y principios del siglo VIII; la persecución de las comunidades judías; dio lugar a una desorganización del reino visigodo, y además del colaboracionismo de destacados godos como la participación destacada del conde don Julián o las actividades de los hijos d Witiza, anterior rey, o de la aparente pasividad o deslealtad manifestada por las clases populares, o la colaboración de los judíos, que en vez de invasores veían a los recién llegados como salvadores. 

Entre la solidaridad tribal y la Yihad, seguro que el deseo de la obtención del botín estimulaba el imparable camino de la expansión que siguieron primero a Tariq, después a Musa, en sus campañas a través de la conquista del reino visigodo. en el 714 ambos fueron llamados a Damasco por el califa, y no volverán a la península, siendo Abd al-Azid hijo de Musa el que se quede al mando como teóricamente primer emir, y es éste el que se le reconoce algunos de los pactos de capitulaciones con poderes locales de nobles visigodos como el caso de Teodomiro en la zona denominada Tudmir, de Murcia-Orihuela. así los jefes locales aceptaban someterse a los invasores , conservaban buena parte de sus bienes, el control efectivo de algunas zonas, mientras que la población Cristiana quedaba bajo la protección de los musulmanes, a cambio de tributo o Jaray. En las civitates fueron los obispos os que aceptaron someterse sin resistir a cambio de tributos. 

Por todo ello la conquista se efectuó con prontitud, entre el 711 y 716 se produce el control militar de la península, otra cuestión es la instalación, muchos historiadores cuestionan que la ocupación y el asentamiento estable, en el norte de la cordillera Central en la inmensa cuenca del Duero fuera efectivo nunca. Es posible que llegaran a algunas regiones, como Galicia en las primeras décadas, pero tras las revueltas beréberes del 740, es posible que el rastro de los musulmanes al norte del Sistema Central se desvaneciese, al contrario que en el valle del Ebro, donde la presencia de los musulmanes fue más clara, pero aquí los poderes constatados unas décadas después eran de los muladíes, musulmanes convertidos o sus descendientes. Al frente de estos muladíes, había en esta y en otras zonas, antiguas aristocracias hispanovisigodas convertidas al Islam por conveniencia y que seguían controlando amplias comarcas, como antes de la conquista.

DesdeMusa en adelante varios gobernadores se sucedieron en al-Ándalus, como se denominó esta provincia desde el 716. Se habla de emires o gobernadores dependientes de Damasco, aunque en la práctica, al menos al principio, el poder árabo-beréber de Ifriqiya -región de Túnez- determinó las vicisitudes de al-Ándalus. desde el 717 Córdoba se convirtió en capital, se desplegaron delegados militares en los principales núcleos urbanos peninsulares, comenzó a a funcionar una fiscalidad  efectiva. Además parece que durante el siglo VIII la arabización lingüística se impuso paralelamente a la progresiva islamización que se produjo, aunque se desconoce ciertamente el grado de coerción en estos procesos.

Crisis y conflictos étnicos de mediados del siglo VIII

En Occidente, los reinos cristianos evolucionaban hacia estructuras estables en diversos territorios. Los musulmanes basaban la estructura antropológica de sus sociedades en clanes, tribus y etnias, así los árabes y beréberes se diferenciaban y jerarquizaban, una realidad que el Islam nunca suprimió. Los musulmanes árabes desde el principio, se habían visto envueltos en luchas y conflictos étnicos entre los árabes del norte o qaysies y árabes del sur o yemeníes -llamados también kalbíes- que llegaron a desgarrar las estrategias de expansión la propia Arabia. en el caso del Magreb y al-Ándalus se unió el problema beréber, que era además probablemente la que mayoritariamente poblaba y había venido a Hispania, en compañía de Tariq y sucesivas oleadas en las primeras décadas a al-Ándalus. El gobierno del emirato andalusí controlado por los árabes y casi siempre qaysí, daba lugar a unas importantes desigualdades, una situación que se daba también en Ifriqiya. Esta situación desembocó en el 739 revueltas beréberes en el Magreb, y además muchos de ellos en Ifriqiya se adhirieron a la causa jarichí, atraídos por un radicalismo social que denostaba la opulencia de las castas árabes gobernantes. En el caso de al-Ándalus parece que la discriminación hacia los beréberes tenía su origen en los primeros tiempos de la conquista cuando fueron instalados en las peores tierras y zonas. se ha supuesto que los valles más fértiles y las Vegas de los grandes ríos fueron tomados por los árabes y que las tierras y zonas más agrestes y áridas, o bien la periferia geográfica , fue la del asentamiento beréber, si bien hay dudas  sobre esta distribución geográfica, pudo ser uno de los motivos de la discordia.

En el año 740 la revuelta beréber arraigó en al-Ándalus, el gobierno de Córdoba pidió ayuda a contingentes árabes sirios, otro sector árabe. Estos sirios habían sido derrotados en el Magreb, y pactaron con el gobernador andalusí. La llegada de Baly al frente de los sirios en el 742 supuso que se sofocara la revuelta beréber, y se asentaron en zonas de la Bética en lo que se denominaron yunds, circunscripciones militares o también se denomina así a los nuevos contingentes reclutados para intervenir y asentarse en una zona conflictiva. la llegada de los sirios supusieron también nueva fuente de inestabilidad y de rivalidades étnicas, a las ya existentes, con los primeros árabes denominados  ahora baladíes, o primeros árabes llegados -fueran esos qaysíes o kalbíes- enfrentados a los yundíes o sirios.  los yundíes recaudaron impuestos para el gobierno cordobés, extendieron la fiscalidad anlusí en zonas remotas y recibieron algunas concesiones de tierras en áreas rurales, extendiendo la influencia del gobierno por toda al-Ándalus.

DAVID, PINTOR DEL ACADEMICISMO CLASICISTA AL ENTORNO REVOLUCIONARIO DE LA ASAMBLEA

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David, como  pintor del academicismo clasicista hacia el entorno revolucionario de la Asamblea “Autorretrato”.

Nacido en una acomodada familia en París, en la Francia de 1748 a finales del mes de agosto. Pronto perdió a su madre que murió en unos de esos duelos típicos entre caballeros. Su madre decidió encomendarle a sus tíos la educación del joven David. Estos eran reconocidos arquitectos parisinos que le propiciaron una educación más que respetable en “Colegio de las Cuatro Naciones: (Artois,, Alsacia, Pignerol y Rosellón y Cerdaña)”, que en siglo anterior se fundó gracias al Cardenal Mazarino, pero David se inclinaba por el desarrollo de las Bellas Artes más que por los deseos de sus tutores en la Arquitectura.

De manera que comenzó en el taller de François Boucher, máxima figura de la época, pero por sus características este a su vez decidió ponerle en manos de su amigo Joseph-Marie Vien, que había adoptado gustos clásicos frente al rococó imperante. Así fue como David asistió a la Real Academia de Pintura y Escultura, situada en el actual emplazamiento del Louvre.

Durante varios años intentó ganar el Premio de Roma, cuatro veces entre 1770 y 1774, que le valdría una beca para una estancia de cuatro años en la Academia Francesa en Roma. Al quinto intento, David lo gana finalmente en 1774.  En Italia, David pudo en persona conocer las obras maestras de los grandes maestros y sobre todo lo que le marcará en su carrera  acceder a las ruinas de la antigua Roma, es conocido David tomó cuantiosos apuntes en cuadernos  material que utilizaría a lo largo de su carrera artística. Conoció al pintor neoclásico Rafael Mengs, que le influyó notablemente que a su vez le abrió las puertas a las teorías del historiador de arte Johann Joachim Winckelmann. En Roma, pasó un largo periodo que dedicó al estudio de los grandes maestros, idolatrando a Rafael. David junto al escultor François Marie Suzanne fue a Nápoles a  las ruinas de Pompeya uno de los momentos más fascinantes de su viaje a Italia, según contaría años después.

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El juramento de los Horacios

Tanto el “Juramento de los Horacios” como el “Bruto” son cuadros realizados, por encargo real, y destinados exclusivamente, a ser expuestos en el Salón de Pintura. Sus temas no son tampoco accesorios o circunstanciales, pues el todopoderoso director de Bâtiments de Luis XVI, el conde d’Angivillier, había desarrollado y promovido un programa de retorno a la antigüedad al que se ceñían la mayor parte de los pintores que querían hacer carrera en la “pintura de historia” o progresar, tanto de cara al público como de cara a su ascenso en la estricta jerarquía de las Academias.

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Bruto

En el “Bruto” hay circunstancias diferentes, pues se presenta al Salón de pintura de 1789, que se abre en agosto, el primero de la Revolución francesa, después del Juramento del Jeu de Paume, es decir, cuando la burguesía o el Tercer Estado ha enseñado ya sus garras, y justo después de los dramáticos sucesos del 14 de julio (la toma de Bastilla). Agosto es también el mes en el que el ejemplo de la Bastilla se extiende por toda Francia, sobre todo en el medio rural, y los campesinos comienzan a asaltar y a quemar muchos castillos pidiendo la abolición de los privilegios feudales. Todo esto se refleja de alguna manera, no demasiado fácil tampoco, en el “Bruto”, y de ahí que ese cuadro fuera considerado por los revolucionarios como una especie de anuncio de la Revolución y que la obra de Voltaire en la que se inspira se volviera a poner en escena en un teatro parisino en 1793, en pleno Terror, mientras los actores terminaban la representación adoptando la misma y exacta disposición escénica que aparece en el cuadro de David, con los mismos muebles incluso, pues esos muebles pertenecían a David y éste los prestó para la representación. De todas maneras, a pesar de estas circunstancias, no podemos olvidar que el “Bruto” fue un cuadro realizado por encargo del Rey, como asi aparecía en el catálogo del Salón de 1789.

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El “Marat”, sin embargo, responde a una situación muy diferente. Tradicionalmente figura como un encargo de la Convención Nacional realizado al día siguiente de la muerte de Marat, el 14 de julio de 1793, cuando debería haberse celebrado el segundo aniversario de la toma de la Bastilla. Pero esto es muy discutible. Un orador, Vergniaud, se limitó a tomar la palabra en la sede de la Convención y reclamar a David su obligación “moral” de realizar un cuadro del mártir revolucionario. Y David se limitó a decir: “Yo lo haré”. Pero no hay un encargo real ni directo fuera de esa determinación moral por parte de David. Posteriormente, cuando lo acabó, ofreció el cuadro a la Convención Nacional y se colocó a un lado de la tribuna del Presidente, después de que David lo hubiera utilizado como una bandera de los sans-culottes en una procesión en honor de Marat a iniciativa de una de las secciones de la Comuna de París.

comentarios del profesor Miguel Angel García Hernández (U.N.E.D. Departamento de Historia del Arte) selección de Imágenes J. Ramón Las Heras.

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